Escrito desprovisto de poesía
Cada día que pasa, se me vuelven lúcidos los recuerdos con la nitidez perversa de la nostalgia. (GABO) Quería citar esa frase, porque la he vivido con más fuerza ahora que nunca antes. Cada caricia y beso desprovisto de mi permiso y confianza, cada uno tan huérfano como él, tan cínico y tan tierno, cómo la peculiaridad de su ser grande y travieso; y todo aquello, quedó encriptado en la memoria intrañable de mi piel. Te digo que te recuerdo con cada letra que suena súbitamente; Junto a esa melodía cursi vienes tú, con tus cabellos locos y ojos pícaros, con tus manos inquietas; buscando como infante mi rostro, Y mis manos para descontrolar las pocas neuronas cuerdas, que intentan mantener la compostura femenina. No imaginas, ni lo harías porque tú tendrás otra forma de evocar Ese encuentro, tal vez fue desesperado e impulsivo, fue piscópata pero necesario, Lo recuerdas quizá, con pena de haber puesto...