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Mostrando entradas de diciembre, 2020

La zozobra de las apps de citas

 Hace unos días regresé sin querer con un perfil diferente a la app interna de Facebook Parejas, yo ya había perdido la verguenza y ya no me sirve la excusa que entré por curiosodad y la ociosidad generada por la pandemia pero lo fue hace unos seis meses. Obviamente ya no es una excusa válida, aunque si tenemos que seguir en casa y cuidándonos de una cepa peor que viene mutando y resistiendose a cuánto medicamento y vacuna se desarrolle para combatir sus terribles consecuencias. En todo caso, ese no es el tema central, ayer quería profundizar en algo que me había inquietado en medio de un pensamiento aislado y reflexivo sobre el funcionamiento y objetivo de estas apps de citas; un pensamiento muy objetivo que me hacía pensar en que había que generar una imagen propia de si mismo, a través de fotos, unos datos básicos e importantes a la hora de ligar, y una breve descripción de 500 palabras para cautivar. No obstante, sólo he tenido la oportunidad de ver perfiles de hombres, ya que ...

¿Qué sentías por mi? Nunca me lo dijiste...

En la madrugaba de hoy, pensaba en lo que yo podía generar en esos chicos a los que alguna vez les gusté, quisiera hacerlo a través de un poema pero me cuesta un poco porque sólo puedo escribir lo que percibí y todo empezó porque recordé un mensaje de texto que me envió Sebastián cuando saliamos. Me decía mi vida. No lo había recordado por unos cuántos años pero mi mente lo trajo de nuevo como unas palabras olvidadas que recobraron un sentido inesperado. Para S.   Mi vida, Así es como me decías tú, cuando recién nos conocimos y parecía que yo era la indicada, Me decías linda, princesa y otras cosas que antes nunca hbría escuchado. Me llenaste de elogios que jamás habría escuchado, y me sentí admirada por un hombre, tal vez hubiera sido un poco más, Pero eso no lo decidimos nosotros, a la postre. Lo único que yo podía percibir de ti, cuando me besabas,  era esa ternura que se despierta entre ambos, esa de la que temías, porque ya era un síntoma del enamoramiento prematuro. Sé q...