La zozobra de las apps de citas

 Hace unos días regresé sin querer con un perfil diferente a la app interna de Facebook Parejas, yo ya había perdido la verguenza y ya no me sirve la excusa que entré por curiosodad y la ociosidad generada por la pandemia pero lo fue hace unos seis meses. Obviamente ya no es una excusa válida, aunque si tenemos que seguir en casa y cuidándonos de una cepa peor que viene mutando y resistiendose a cuánto medicamento y vacuna se desarrolle para combatir sus terribles consecuencias. En todo caso, ese no es el tema central, ayer quería profundizar en algo que me había inquietado en medio de un pensamiento aislado y reflexivo sobre el funcionamiento y objetivo de estas apps de citas; un pensamiento muy objetivo que me hacía pensar en que había que generar una imagen propia de si mismo, a través de fotos, unos datos básicos e importantes a la hora de ligar, y una breve descripción de 500 palabras para cautivar. No obstante, sólo he tenido la oportunidad de ver perfiles de hombres, ya que como saben, soy hetero (y si muero a veces por la compañía de un hombre a mi lado, que me escuche, me quiera y me arrunche). Ayer, justo cuando intentaba hablar con otro chico pensaba que realmente es difícil responder a la pregunta de qué buscas ahi, en esas apps, es un poco vergonzoso pero es real aun siendo virtual. No todos admitimos que estamos buscando a alguien medianamente compatible, en medio de esta situación adversa y anómala, es como acelerar procesos que tenemos pendientes, y querer no estar solos por si se acaba el mundo y al menos decir que se conoció a alguien con quien al menos valía la pena compartir memes del fin de la humanidad. Es extraño, pero todos los que seguimos solteros tenemos pocas opciones, y los bares ya no son una opción cuando todo el mundo tiene miedo de contagiarse al más mínimo contacto, y las interacciones ya no funcionarían como antes porque en caso tal, el factor de riesgo aumenta a causa de un romance corto (y letal siendo muy fatalista). No sabemos si ser sinceros o no en estas apps respecto a nuestras verdaderas intenciones (aunque en el fondo si esté buscando una relación estable pero me da miedo decirlo) porque no sé quien podría estar a mi altura para aceptar salir bajo esas condiciones y que al final no funcione. Es difícil y lo entiendo, normalmente así no funcionan las relaciones normales y estables, siempre tendrá que existir una amistad de por medio al menos. Sin embargo, aún me choca tener que conformarme con unas fotos, y que por otra parte, los chicos se hagan una imagen de una mujer, idealizandola, una mujer que seguramente no tiene que ver conmigo aunque solo sea una foto, tal vez reciente, pero las fotos solo son unos instantes congelados en lugares foráneos sólo para sorprender o atraer más, hacerse ver más interesante y quizá más pudiente pero no tanto porque también buscan a alguien sencillo. Acabo de preguntarle al chico que conocí por esa app y con quien llevo hablando hace unos seis meses, y sólo nos hemos visto una vez y no estuvo tan mal, que si creía en que las apps de citas funcionan teniendo en cuenta que ahora los filtros y la información básica ayudan a hacer una selección de lo que cada uno está buscando e intentar fallar menos a la hora de apostar, de arriesgar sin miedo a quedar en el ovido o la total indifierencia porque se supone que hay afinidad y cosas en común. Creo que todos buscamos las mismas cosas pero con excusas diferentes para no ser tan obvios, de alguna forma buscamos ser correspondidos y comprendidos por alguien quien sea capaz de reirse y de compartir ideales, puede que al final solo haya una amistad o sea un romance corto, o un amor verdadero, de esos que ya no hay. Si no hay como llegar a la confianza necesaria, es difícil poder explorar otras personalidades que albergan dentro cada uno.

Recordé ayer porque quería escribir sobre esto, y precisamente porque un hombre muy osado me ha escrito un corto y pequeño poema al ver mi foto de perfil. Me dijo que veía en mi mirada a una mujer encantadora (y no se equivoca jaja) yo suelo considerarme así, pero solo espero que los demás lo reconozcan sin que yo tenga la necesidad de insinuarlo. Por otro lado, al parecer cuando ven una foto mía, lo que más veo que colocan es que soy preciosa, hermosa, linda (si, eso ya lo sé). También otros, se atreven a escribirme para que los conozca más, o yo me deje conocer por ellos. Existen tantas cosas de por medio, antes que yo pueda ceder a unas palabras tan corrientes, tan necesarias para el ego, pero tan insuficientes para mi cuando veo que no son del tipo que me imagino diciéndome eso. Podré ser muy exigente pero creo que ya no tanto, solo espero un hombre sencillo y de mi nivel. Por otro lado, quiero seguir pareciendo inalcanzable a esos tipos, que no son agraciados pero tampoco profesionaleso al contrario. Tendrá que existir un tipo en el equilibrio más cercano a lo que me imagino, porque perfecto no va a ser. Ahora, con preocupación empecé a pensar que en realidad si quiero a alguien que esté conmigo en todo momento, a un hombre que me haga reir y me quiera mucho. Pero estoy pensando que no encontraré otra respuesta sino en Dios, en la plenitud de la oración secreta y profunda, en el anhelo de sentirme realizada y que se cumplan los propósitos de Dios en mi vida; en medio de una apatía a la iglesia y un desinterés por la oración constante; aún asi espero que llegue ese hombre a mi vida, sin mover un dedo, fuera del celular.

Casi todos colocan en sus perfiles que son católicos, que buscan algo estable, que quieren tener una relación seria, cuando nadie puede confiar del todo en esas apps de citas. No sé hasta donde creer. O no creer.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una salida al Puracé

Las famosas 100 preguntas...