¿Qué sentías por mi? Nunca me lo dijiste...
En la madrugaba de hoy, pensaba en lo que yo podía generar en esos chicos a los que alguna vez les gusté, quisiera hacerlo a través de un poema pero me cuesta un poco porque sólo puedo escribir lo que percibí y todo empezó porque recordé un mensaje de texto que me envió Sebastián cuando saliamos. Me decía mi vida. No lo había recordado por unos cuántos años pero mi mente lo trajo de nuevo como unas palabras olvidadas que recobraron un sentido inesperado.
Para S.
Mi vida,
Así es como me decías tú,
cuando recién nos conocimos y parecía que yo era la indicada,
Me decías linda, princesa y otras cosas que antes nunca hbría escuchado.
Me llenaste de elogios que jamás habría escuchado,
y me sentí admirada por un hombre, tal vez hubiera sido un poco más,
Pero eso no lo decidimos nosotros, a la postre.
Lo único que yo podía percibir de ti,
cuando me besabas,
era esa ternura que se despierta entre ambos,
esa de la que temías,
porque ya era un síntoma del enamoramiento prematuro.
Sé que no debería recordar esto ahora,
cuatro años después,
pero tus palabras retumbaron esta madrugada,
como caídas del zarzo,
me dijiste: ¿A dónde vamos, mi vida?
Y yo no quería escucharte,
porque sabía que eso no podía ser cierto,
en el corto tiempo de conocernos.
Pero ya las habías dicho,
y no me imaginaba cómo yo podía ser la vida de otra persona,
lo que realmente me pregunto,
es que habré inspirado yo en ti,
para haberme dicho que yo era tu vida,
sonriendome de oreja a oreja,
y abrazándome, como si me fuera a ir.
O como si te fueras a ir.
Mi vida,
es cómo si hubiéramos creado un vínculo
muy fuerte, uno que te hiciera sentir yo ya era parte de tu vida,
que era lo que habías esperado pero no lo creías.
Y en una inconsciencia que difícilmente olvida,
hace unos años,
me atormentaban tus elogios,
porque en el fondo te quería demasiado,
y tus palabras cobraban sentido.
Nunca me lo dijiste,
pero sentías una ternura infinita,
una dulzura,
para muchos empalagoza,
para mi era exquisita e irreal,
sentías una admiración profunda
por lo que era, por la que conociste,
que coincidía contigo en todo
lo que hablábamos.
Nunca me lo dijiste,
pero sentías que yo era una candidata
a quedarme en tu vida,
para tener tantos hijos como mascotas,
juntos y perdidos
en una fantasía de amor.
Nunca me lo dijiste,
pero sentías que tomarías mi mano
por siempre, y me tendrías
para cada uno de tus momentos gloriosos.
Nunca me lo dijiste,
pero podía sentir que me amarías,
tanto como yo te hubiera amado a ti,
pero no podíamos,
nuestros intereses pesaron más que las ilusiones,
tu sed de conocer y salir fue mucho más,
de lo que en ese momento sentíamos.
Y entendí que no debía pararte,
tu te sentías egoísta por no poderme
dar de lo mismo que yo tenía para ti.
Y, me tuve que ir,
con todas mis ganas de quererte,
a un cuarto para llorar,
lo poco y mucho que sentí contigo.
Para dejarte ir,
a ti con todos tus demonios,
y tus elogios.
Para J.
Tu tampoco me lo dijiste,
solo que te gustaba,
en medio de una faena
llena de atracción y besos,
que nos debíamos hace un tiempo,
pero sentías que mi piel
era de un sabor exótico
para tu paladar ansioso.
Sentías que no me querías soltar,
que mis besos eran demasiado para ti,
que mis caricias te relajaban,
ellas te hacían sentir menos solitario,
y también,
olvidabas que tenías una hija no deseada,
y que merecías una mujer leal y real a tu lado,
pero también sentías que
no me debías atar a ti,
que no me podías corresponder,
por tus obligaciones
como padre, hijo y profesional.
Saber, que todo eso me importaba
un poco menos que tú.
Tú, que en verdad,
valías mucho más de lo que te tocaba ser.
Nunca me lo dijiste,
pero entiendo que tuvieras miedo,
pero yo ya no puedo cambiar nada,
porque no quería hacerlo,
y sé que llegará alguien a quererte
tal cómo eres y lo que tienes.
Tal vez, tu presentías que yo veía
esa aurora misteriosa y atractiva que irradiabas,
y en la que yo estaba atrapada,
y no me quería salir,
pero de la que me obligaste a salir.
Pero sabías,
que necesitabas sentir una mujer,
Yo también lo sentía,
quizás no como yo,
pero la necesitabas.
A alguien que te ayudara
a ser más llevadera tu vida
con unos besos y
encuentros apasionados.
Yo no te estaba pidiendo compromiso,
te estaba pidiendo compañia,
pero no podía rogarte
cuando no querías.
Comentarios
Publicar un comentario