Escrito desprovisto de poesía

 Cada día que pasa, se me vuelven lúcidos los recuerdos con la nitidez perversa de la nostalgia. (GABO) Quería citar esa frase, porque la he vivido con más fuerza ahora que nunca antes. 

Cada caricia y beso desprovisto de mi permiso y confianza, 

cada uno tan huérfano como él,

 tan cínico y tan tierno, cómo la peculiaridad de su ser grande y travieso; 

y todo aquello, quedó encriptado en la memoria intrañable de mi piel. 

Te digo que te recuerdo con cada letra que suena súbitamente;

Junto a esa melodía cursi vienes tú, 

con tus cabellos locos y ojos pícaros, 

con tus manos inquietas; 

buscando como infante mi rostro, 

Y mis manos para descontrolar las pocas neuronas cuerdas,

que intentan mantener la compostura femenina.


No imaginas, 

ni lo harías porque tú tendrás otra forma de evocar

Ese encuentro, 

tal vez fue desesperado e impulsivo, 

fue piscópata pero necesario, 

Lo recuerdas quizá, 

con pena de haber puesto otro pie en ese limítrofe amistoso,

pero yo te ayudaría a corregir esos detalles,

que no fueron tan claros con otros,

que mejorarán las impresiones de amor de aquella vez. 


No fuiste el único que tamizó la soledad eterna

Con un encuentro furtivo e inventado, 

lleno de incertidumbre, de sorpresas cariñosas y música mundana.

No te lo confesé porque pensé,

Que al rendirme ante tus atenciones,

 ya conocidas y previsibles,

iba a ser suficiente para dejarte la impresión,

 De que no eras el único que se sentía atraído, 

al punto de consumar la tensión generada,

por danzas de cortejo, y de hace unos meses atrás.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La zozobra de las apps de citas

Una salida al Puracé

Las famosas 100 preguntas...