Poema de una tarde...

La noche solitaria,
sin algo llamativo para ver,
ni estrellas. Una luna o, sencillamente
ni un cielo despejado.

Se van los malos pensamientos o tal vez recaen
en la mente, como un mal recuerdo.
Si, puede ser que ese mal recuerdo seas tu.

Esa decepción, que venzo, lentamente con el tiempo.
Quien habría de pensarlo, que
aunque no quisieras, llegarías al unísono con todos

Que esperaría del hombre mundano, será
Dios, o tal vez fui yo quien quise alejarme de ti,
por miedo a caer en tu mundo.

Si a lo mejor fui yo; quien decidió huir de ti,
a ignorar la ojeada desprevenida que hacías,
a ser indiferente con tu sonrisa, que no decía más que un mal augurio disfrazado de carisma,
a fijar si eran solo  impresiones, y no gestos intentando ser gentiles,
o puramente, la sonrisa de un amigo o de un extraño.

Finalmente, solo eso fue una noche solitaria.

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