Dia 9: Clase y altruismo especulado
Debo decir que hoy he tenido una conexión muy valiosa con un profesor que el primer día de clase presnecial me había intimidado un poco por su mirada curiosa y coqueta, bueno no lo sé si era coqueta pero me lograba encantar. Una forma particular de decir las cosas y de dirigirme la palabra cuando lo hacía, una manera peculiar y culposa. Me gustaba un poco, me hacía sentir importante pero los demás no lo sabían. Hoy, durante la clase virtual, él presentó mi trabajo, y la verdad, a mi no me convencia la pintura que habia elegido pero POR NO PREGUNTAR, PORQUE FUI UNA TONTA, yo ya había elegido un fotograma de una película que encajaba perfectamente con la casa positivista, y pues heme aqui arrepentida cuando el profesor la mencionó en su retroalimentación sobre Tiempos Modernos donde actuaba Charles Chaplin, y que hablaba de ese engranaje social y el individuo abstracto, y yo me sentí tan arrepentida de no haber puesto esa escena que días antes por mi cuenta había elegido con cautelo y juicio. De verdad, pequé por terca por seguir unas normas tontas, y bueno por no preguntar. El punto es que me soprendió ver que el y yo pudiéramos haber pensado en eso, esa película y en esa situación. Senti que habia encontrado mi alma gemela intelectual (y a la vez un fresquito porque en el interior estaba comprendiendo mejor el ejercicio y significaba que me iría bien), pero de nuevo retomando esa coincidencia que me pareció hermosa. Solo que el, talvez me lleva unos 8 años de diferencia, ¿podria acercarse a los cuarenta años? no lo sé y no me importa, solo se que los tipos asi me inquietan demasiado con su manera directa e insinuante de decir las cosas. Esa propiedad de hablar sobre un tema, de decir esto es, como es y con tal entusiasmo que solo imagino que me falta lanzarme sobre él, y mordisquearlo de a poquitos, saborear cada palabra suya, mientras tengo un espasmo intelectual sobre el. En fin, no daré más detalles, porque la anterior afirmación es suficiente.
No había podido escribir de nuevo, se me había acumulado trabajo de la maestría por irresponsable y pues heme aqui tratando de decir que he hecho estos días, porque si finalmente es viernes pero ni en 15 días he aprendido a manejar el tiempo, estando en mi casa. Según yo, todos los tiempos son relativos, es horrible pensar que es relativo cuando no lo es. Es una constante que se vuelve corto o largo, a medida que uno decida si se concentra o no. Decidi tocar de nuevo mi guitarra, y explorar de nuevo esa faceta de mi, que me encanta porque es secreta y dulce, esa voz que sale desde el corazón y esa canción que nunca recuerdo su nombre, pero que sé la letra de memoria como si estuviera tallada en piedra dentro de mi memoria. Pasa algo curioso, pero su letra describe lo que siento si llegaria a perder a Este man. Es una interpretación profunda y sentida que hace que me voz suene diferente, suene a una súplica de escucha, a un sentimiento incomprendido y relegado, a un llamado para que comprenda que no es solo una amistad. Si tan solo nos hubieramos besado, hubiese sido aun más significativo escuchar e interpretar esa canción. Realmente quería llorar, de emoción al cantarla pero no se si baste con un audio y enviarlo a la suerte de que lo escuche y diga, si cantas bonito, que bueno por ti.
Recuerdo haber dicho otra cosa, sobre una conversación que recien habiamos tenido sobre los diseños de las casas y como él a su manera, trataba de ser conmigo, compasivo y comprensivo. Hasta se disculpa por no contestar rápido, me hizo sentir mal eso porque claramente se evidencia que hay una actitud desesperada en que alguien en primera persona necesita la atención y opinión de él para que todo tenga sentido. No sé realmente que me pasa, yo quisiera saberlo también pero me cuesta en proporciones infinitas. En uno de tantos temas, él me menciona que ha visitado exposiciones de arquitectura y se ha fijado en los bocetos y unos detalles; él no sabe que me enamora al contarme esas cosas, que me enternece que reconozca su valor no solo como un simple diseño funcional y bonito, sino como aquello que comprende una armonía y un rigor del cual, pocos en su observación podrían notarlo sin haber estado jamás en una escuela de taller. La manera en como él me respondía sobre su reacción al visitar la arquitectura de Roma, y la catedral en Florencia me llenó de tanta emoción que hubiese deseado que hubiera entrado conmigo mil veces a ganarme mil dólares. Sueños que solo se harían posible en mi mente, él no lo sabe, no sabe que me he enamorado durante todo este tiempo de su forma de ver las cosas, de su optimismo y constancia en lo que hace y dice, en la claridad y tecnicismo con el que defiende sus posiciones. Yo solo espero que no sea muy tarde, cuando quiera decirle lo que siento, que no he podido fijarme en otro hombre porque él de alguna manera está en mi mente siempre, no sé cómo lo ha logrado, es su presencia cálida y su sonrisa enternecedora. Seguramente, ya lo había mencionado pero es eso, lo que más admiro de el, aunque para mi todo de él es hermoso y defectuoso en lo posiblemente humano; pero ese gesto sonriente que no es fingido, es tan espontáneo y jovial hace que sienta un regocijo sempiterno que no puedo describir aqui.
Pero el punto de todo esto, es que llegamos al tema de la crisis de la vivienda en Colombia, y como deseamos tener ahora, (en esta cuarentena que llegó primero que una relación amorosa anhelada por mi hace años) una casa llena de arboles, de lujos y de amplitud para recorrer todo el día sin aburrirnos, y de repente se me ocurrió la idea de porponerle un bosquejo de un diseño de una casa para él, y me contestó que le parecería interesante. Quizás, él esté lejos de darse cuenta pero esa será mi manera de demostrarle mi amor; lo haré a través de la bella poética de la arquitectura, del poder que tiene este fascinante oficio para conmover e inducir a comportamientos inesperados. Y así, proyectaré un lugar que le guste tanto como a mi, haré la casa de ambos, (pero el no lo sabe) haré un lugar favorito para él (y uno para mi), en un mismo espacio que rodee el fuego de un hogar imaginario. Sería una casa idealizada por el amor y la empatía que le siento. Parece que soy ahora una arquitecta altruista y perdidamente enamorada, pero suelo reconocer que es cierto y que haría tan real el proyecto que para él por ahora solo le parece una idea interesante, pero que se lo vendería como uno real, como una idea que hay que construir y que genere ese lazo, que al final termine yo descubriendo la intimidad de su alma y yo, expresando mis profundos sentimientos, que cuesta ahora expresar, y me incluyo porque soy una de ellas.
Ahora bien, estos días mi vida ha girado en pensamientos muy filosóficos y altruistas, por la situación en la que nos encontramos. La solidaridad y el acompañamiento, ni el dinero vale ahora, cuando la naturaleza y Dios nos piden reflexión y pausa, pasas obligadas para aprender a vivir en comunidad. Cuando hace dos meses todos los centros comerciales permanecian llenos y atiborrados de gente, adquiriendo cosas totalmente innecesarias, como yo. En el individualismo más poderoso y peligroso que jamás había existido.
No había podido escribir de nuevo, se me había acumulado trabajo de la maestría por irresponsable y pues heme aqui tratando de decir que he hecho estos días, porque si finalmente es viernes pero ni en 15 días he aprendido a manejar el tiempo, estando en mi casa. Según yo, todos los tiempos son relativos, es horrible pensar que es relativo cuando no lo es. Es una constante que se vuelve corto o largo, a medida que uno decida si se concentra o no. Decidi tocar de nuevo mi guitarra, y explorar de nuevo esa faceta de mi, que me encanta porque es secreta y dulce, esa voz que sale desde el corazón y esa canción que nunca recuerdo su nombre, pero que sé la letra de memoria como si estuviera tallada en piedra dentro de mi memoria. Pasa algo curioso, pero su letra describe lo que siento si llegaria a perder a Este man. Es una interpretación profunda y sentida que hace que me voz suene diferente, suene a una súplica de escucha, a un sentimiento incomprendido y relegado, a un llamado para que comprenda que no es solo una amistad. Si tan solo nos hubieramos besado, hubiese sido aun más significativo escuchar e interpretar esa canción. Realmente quería llorar, de emoción al cantarla pero no se si baste con un audio y enviarlo a la suerte de que lo escuche y diga, si cantas bonito, que bueno por ti.
Recuerdo haber dicho otra cosa, sobre una conversación que recien habiamos tenido sobre los diseños de las casas y como él a su manera, trataba de ser conmigo, compasivo y comprensivo. Hasta se disculpa por no contestar rápido, me hizo sentir mal eso porque claramente se evidencia que hay una actitud desesperada en que alguien en primera persona necesita la atención y opinión de él para que todo tenga sentido. No sé realmente que me pasa, yo quisiera saberlo también pero me cuesta en proporciones infinitas. En uno de tantos temas, él me menciona que ha visitado exposiciones de arquitectura y se ha fijado en los bocetos y unos detalles; él no sabe que me enamora al contarme esas cosas, que me enternece que reconozca su valor no solo como un simple diseño funcional y bonito, sino como aquello que comprende una armonía y un rigor del cual, pocos en su observación podrían notarlo sin haber estado jamás en una escuela de taller. La manera en como él me respondía sobre su reacción al visitar la arquitectura de Roma, y la catedral en Florencia me llenó de tanta emoción que hubiese deseado que hubiera entrado conmigo mil veces a ganarme mil dólares. Sueños que solo se harían posible en mi mente, él no lo sabe, no sabe que me he enamorado durante todo este tiempo de su forma de ver las cosas, de su optimismo y constancia en lo que hace y dice, en la claridad y tecnicismo con el que defiende sus posiciones. Yo solo espero que no sea muy tarde, cuando quiera decirle lo que siento, que no he podido fijarme en otro hombre porque él de alguna manera está en mi mente siempre, no sé cómo lo ha logrado, es su presencia cálida y su sonrisa enternecedora. Seguramente, ya lo había mencionado pero es eso, lo que más admiro de el, aunque para mi todo de él es hermoso y defectuoso en lo posiblemente humano; pero ese gesto sonriente que no es fingido, es tan espontáneo y jovial hace que sienta un regocijo sempiterno que no puedo describir aqui.
Pero el punto de todo esto, es que llegamos al tema de la crisis de la vivienda en Colombia, y como deseamos tener ahora, (en esta cuarentena que llegó primero que una relación amorosa anhelada por mi hace años) una casa llena de arboles, de lujos y de amplitud para recorrer todo el día sin aburrirnos, y de repente se me ocurrió la idea de porponerle un bosquejo de un diseño de una casa para él, y me contestó que le parecería interesante. Quizás, él esté lejos de darse cuenta pero esa será mi manera de demostrarle mi amor; lo haré a través de la bella poética de la arquitectura, del poder que tiene este fascinante oficio para conmover e inducir a comportamientos inesperados. Y así, proyectaré un lugar que le guste tanto como a mi, haré la casa de ambos, (pero el no lo sabe) haré un lugar favorito para él (y uno para mi), en un mismo espacio que rodee el fuego de un hogar imaginario. Sería una casa idealizada por el amor y la empatía que le siento. Parece que soy ahora una arquitecta altruista y perdidamente enamorada, pero suelo reconocer que es cierto y que haría tan real el proyecto que para él por ahora solo le parece una idea interesante, pero que se lo vendería como uno real, como una idea que hay que construir y que genere ese lazo, que al final termine yo descubriendo la intimidad de su alma y yo, expresando mis profundos sentimientos, que cuesta ahora expresar, y me incluyo porque soy una de ellas.
Ahora bien, estos días mi vida ha girado en pensamientos muy filosóficos y altruistas, por la situación en la que nos encontramos. La solidaridad y el acompañamiento, ni el dinero vale ahora, cuando la naturaleza y Dios nos piden reflexión y pausa, pasas obligadas para aprender a vivir en comunidad. Cuando hace dos meses todos los centros comerciales permanecian llenos y atiborrados de gente, adquiriendo cosas totalmente innecesarias, como yo. En el individualismo más poderoso y peligroso que jamás había existido.
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