Lluvia de madrugada de Marzo
Llore con la lluvia, llore con ella y senti su calma en medio de la tormenta. Hay noches o madrugadas como hoy que no son para dormir, hay noches que sirven para meditar y escribir, madrugadas que al menos no tendrán ninguna repercusión negativa para el día siguiente en actividades que implique reunirse con otros propiamente. Tal vez lidiaré conmigo misma, y me regañaré por haber tomado una siesta en el día de más de dos horas. Y haber tomado café en la noche. Casi a las 10 pm. Si estuvo mal hecho.
Oigo una ducha en el apartamento de arriba, ya son las 4:30 am, la gente enciende las luces con resignación y con pereza. La rutina empieza de nuevo. Es miércoles, las tensiones por el virus, las emergencias, la alerta amarilla, la seguridad social del próximo mes, son cada vez más fuertes, más notorias. Mi vecina ha prendido la luz de su cocina, talvez no ha sido ella sino su hijo o sobrino. En realidad no he podido dar con el parentesco de el con ella. Pienso que no quiero estar melancólica ni depresiva, pero hay tanto ruido que me cuesta escuchar el silencio.
Y debo resaltar, que es el silencio de la madrugada tan necesario para contemplar que estamos haciendo y porque lo estamos haciendo. Es ese silencio, que ahora poco valoramos, es ese momento sagrado, unico en su especie que logra hacernos recapacitar de lo que hacemos diariamente.
Oigo una ducha en el apartamento de arriba, ya son las 4:30 am, la gente enciende las luces con resignación y con pereza. La rutina empieza de nuevo. Es miércoles, las tensiones por el virus, las emergencias, la alerta amarilla, la seguridad social del próximo mes, son cada vez más fuertes, más notorias. Mi vecina ha prendido la luz de su cocina, talvez no ha sido ella sino su hijo o sobrino. En realidad no he podido dar con el parentesco de el con ella. Pienso que no quiero estar melancólica ni depresiva, pero hay tanto ruido que me cuesta escuchar el silencio.
Y debo resaltar, que es el silencio de la madrugada tan necesario para contemplar que estamos haciendo y porque lo estamos haciendo. Es ese silencio, que ahora poco valoramos, es ese momento sagrado, unico en su especie que logra hacernos recapacitar de lo que hacemos diariamente.
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